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Acciones que cuentan

Aumentar la plantilla docente para garantizar el derecho a una educación de calidad

Garantizar a cada alumno un profesor cualificado, disponible y que cuente con un acompañamiento a largo plazo constituye una responsabilidad fundamental de los sistemas educativos. La Asociación Mundial para el Desarrollo (AMD) considera que el refuerzo de la plantilla docente forma parte de la exigencia de igualdad de oportunidades y de continuidad en el aprendizaje. Esta ambición exige políticas coherentes de contratación, formación y retención.

El acceso a la educación depende de las mujeres y los hombres que la hacen posible día a día. Una escuela abierta, un plan de estudios actualizado o equipamientos nuevos no bastan cuando los puestos siguen vacantes o los equipos cambian continuamente. La presencia regular de docentes preparados para su profesión sigue siendo una condición fundamental para la continuidad del aprendizaje.

En su Informe mundial sobre el profesorado, publicado en 2024, la UNESCO estima que se necesitarán 44 millones de docentes más de primaria y secundaria de aquí a 2030 para alcanzar la educación universal en estos niveles. Esta estimación prospectiva pone de relieve la magnitud de las necesidades de contratación y sustitución a escala mundial.

¿Por qué es necesario reforzar la plantilla docente?

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Cuando un centro educativo no cuenta con un número suficiente de docentes, las dificultades repercuten en toda su organización. Las clases pueden volverse más masificadas, algunas asignaturas pueden suspenderse y las posibilidades de atención individualizada pueden reducirse. Para los alumnos que ya se enfrentan a dificultades académicas, estas situaciones pueden agravar su retraso.

La continuidad pedagógica también merece una atención especial. Aprender requiere tiempo, una progresión organizada y una relación de confianza. Los cambios repetidos de profesores pueden debilitar el seguimiento de los alumnos y complicar la identificación de sus dificultades. Contar con equipos estables permite articular mejor el aprendizaje de un curso a otro.

Por lo tanto, el refuerzo de la plantilla debe evaluarse en función de las necesidades reales de los centros educativos. El número total de personas contratadas no proporciona, por sí solo, información sobre la disponibilidad de competencias en cada disciplina, cada nivel educativo y cada territorio. Una política eficaz debe ajustar las decisiones de contratación a las condiciones concretas de la escolarización.

Necesidades diferentes según las regiones del mundo

Las tensiones en materia de plantilla docente adoptan diversas formas. El informe de la UNESCO destaca, en particular, las considerables necesidades del África subsahariana y las dificultades para atraer y retener a los docentes que también afectan a los países de renta alta. La cuestión afecta, por tanto, a sistemas educativos con recursos y trayectorias demográficas diferentes.

Esta diversidad exige ir más allá de las respuestas uniformes. Un territorio que acoge a una población escolar en crecimiento debe anticiparse a la apertura de nuevas aulas y a la preparación de nuevos docentes. Otro puede verse en la necesidad de organizar la renovación de plantillas que envejecen o de hacer más atractivas determinadas especialidades. Las políticas nacionales se benefician de distinguir estas situaciones antes de establecer sus prioridades.

Las medias nacionales también deben complementarse con un análisis territorial. Pueden ocultar diferencias entre centros bien dotados y zonas en las que resulta difícil cubrir las vacantes. El reto consiste en garantizar una presencia docente suficiente allí donde las necesidades educativas son mayores, incluso cuando dichos territorios resulten menos atractivos desde el punto de vista profesional.

¿Cómo contratar personal sin mermar la calidad de la enseñanza?

Puede ser necesario contratar con rapidez para garantizar el inicio del curso escolar o mantener un servicio educativo. Sin embargo, la respuesta inmediata debe enmarcarse en una preparación sostenible de la profesión. La docencia requiere el dominio de los contenidos, pero también la capacidad de organizar el aprendizaje, evaluar los progresos y acompañar a alumnos con necesidades diversas.

Por lo tanto, la planificación de las contrataciones debe estar vinculada a la capacidad de los centros de formación. Abrir más puestos sin prever los formadores, las prácticas y el acompañamiento necesarios corre el riesgo de trasladar el problema. Por el contrario, formar a candidatos sin perspectivas claras de incorporación a la profesión puede debilitar su inserción laboral.

Los primeros años de ejercicio constituyen una etapa decisiva. Un profesor novel debe poder contar con asesoramiento, observar prácticas y disponer de una persona de contacto cuando se enfrente a una dificultad. La tutoría y el trabajo en equipo ofrecen posibilidades de acompañamiento, siempre que los profesionales que los llevan a cabo dispongan a su vez del tiempo necesario.

¿Cómo garantizar una presencia duradera en las zonas menos atendidas?

La asignación administrativa, por sí sola, no garantiza la estabilidad de un equipo. Para ejercer de forma duradera en un territorio, un profesor debe poder vivir allí en condiciones aceptables, acceder a los servicios esenciales y continuar con su desarrollo profesional. Según el contexto, las soluciones pueden referirse a la vivienda, los desplazamientos, la seguridad o el acceso a los recursos pedagógicos. Las medidas financieras deben analizarse teniendo en cuenta estas otras dimensiones. Una prima puede facilitar un destino, pero no resuelve todas las dificultades relacionadas con la instalación o el aislamiento profesional.

La transparencia de los procedimientos también es importante. Unas normas claras en materia de contratación, traslados y desarrollo profesional permiten a los docentes planificar su futuro. Contribuyen a que las decisiones resulten comprensibles y a reducir la sensación de arbitrariedad. Este enfoque coincide con la postura expresada por la AMD: las políticas educativas deben generar cambios efectivos en la vida profesional del profesorado, especialmente en las zonas menos atendidas.

¿De qué medios se dispone para garantizar la continuidad de las contrataciones?

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Reforzar la plantilla supone financiar un compromiso de varios años. Más allá de la contratación inicial, los presupuestos deben incluir las remuneraciones, la formación, el acompañamiento y las perspectivas profesionales. La estabilidad de los equipos depende también de esta visibilidad financiera. El seguimiento debe centrarse en resultados concretos: ¿se han cubierto efectivamente los puestos? ¿Permanecen los docentes en los centros? ¿Se cubren las asignaturas imprescindibles? ¿Disfrutan los alumnos de una mayor continuidad en las clases? Estas preguntas permiten evaluar el alcance real de los esfuerzos realizados.

El éxito de estas políticas se mide por la posibilidad de que cada niño pueda beneficiarse de una enseñanza regular y de calidad, independientemente de los ingresos de su familia o de su lugar de residencia. La Asociación Mundial para el Desarrollo vincula esta exigencia a una concepción del desarrollo basada en la autonomía de las personas y la igualdad de oportunidades. Unos equipos cualificados, estables y distribuidos de forma equitativa hacen que el derecho a la educación se traduzca de forma concreta en la vida de las poblaciones.

 

 

Samyath A. AMOUSSA