Del discurso internacional al impacto local: ¿cómo convertir los compromisos en resultados?
Las orientaciones debatidas en la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas determinarán el futuro de las poblaciones. Su alcance dependerá también de su aplicación en los presupuestos, los servicios públicos y las iniciativas locales. ¿Cómo organizar esta transición y comprobar las mejoras conseguidas? Para la AMD, la respuesta exige una cooperación que preste especial atención a las necesidades de las comunidades, a las responsabilidades de los actores y a la continuidad de los resultados.
El 23 de septiembre de 2026, durante la reunión dedicada al 40.º aniversario de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, el presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, hizo hincapié en la participación de las poblaciones y en los obstáculos financieros e institucionales que limitan el progreso. Esta intervención recuerda una condición esencial: las personas afectadas deben poder contribuir a las decisiones que orientan su desarrollo.
La cuestión va más allá de los debates diplomáticos. Una orientación internacional debe traducirse en una política, una financiación, una organización y un servicio accesible. Una interrupción en cualquiera de estas etapas puede comprometer los efectos esperados.
La transición hacia el impacto local constituye, por tanto, una labor de aplicación en toda regla, cuyas condiciones deben examinarse desde el momento mismo en que se formulan los compromisos.
Incorporar las prioridades mundiales a las decisiones locales
Comprender el problema antes de elegir la intervención
Un mismo objetivo global puede requerir respuestas diferentes según los territorios. Mejorar el acceso a la educación puede implicar acercar los centros educativos, reducir los costes que asumen las familias o acompañar el regreso a la escuela de las jóvenes que han interrumpido su trayectoria educativa.
El diagnóstico debe identificar los obstáculos determinantes, las poblaciones afectadas y los recursos ya disponibles. Permite evitar que se reproduzca una respuesta estandarizada en situaciones que requieren intervenciones diferentes.
En su estudio de 2020 sobre el enfoque territorial de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la OCDE propone utilizar los ODS para orientar y mejorar las estrategias de las ciudades y las regiones. Destaca, en particular, la importancia de los datos territoriales para determinar las prioridades y medir los avances.
Este enfoque vincula las ambiciones internacionales con las decisiones concretas: ¿qué servicio se debe reforzar, en qué territorio, para qué personas y con qué resultado esperado?
Dotar a la participación de una influencia real
Involucrar a los habitantes permite comprender mejor los usos, las limitaciones y las necesidades. Sin embargo, la celebración de una consulta no garantiza que se escuchen todas las voces ni que las propuestas influyan en las decisiones.
El estudio del Banco Mundial «Localizing Development: Does Participation Work?» analiza precisamente las condiciones para el éxito de los procesos participativos. Destaca la importancia del contexto político, social e institucional, así como las deficiencias de numerosos mecanismos de seguimiento y aprendizaje.
Para la AMD, una participación útil supone, por tanto, hacer accesible la información, prever la contribución de los grupos insuficientemente representados y explicar el seguimiento que se da a las propuestas. Esta exigencia afecta especialmente a las mujeres, a los jóvenes y a aquellas personas cuyas dificultades de acceso a los servicios siguen siendo poco visibles.
Vincular las responsabilidades, la financiación y la continuidad de los servicios
Prever el funcionamiento más allá de la ejecución
La construcción de una infraestructura no garantiza su funcionamiento sostenible. Un centro de salud requiere personal y suministros regulares. Una red de agua exige mantenimiento, control de la calidad y medios de reparación.
Las decisiones de financiación deben integrar estos gastos desde la fase de preparación. El PNUD recuerda que los presupuestos públicos constituyen un instrumento fundamental para la aplicación de las políticas de desarrollo y propone integrar en ellos los ODS a lo largo de todo el ciclo presupuestario.
Así pues, cada intervención debe especificar quién financia la inversión, quién presta el servicio y quién asume los costes recurrentes. Los anuncios de financiación deben distinguirse de los recursos efectivamente disponibles.
La continuidad reviste una importancia directa para la población. Una interrupción del servicio puede aumentar los gastos de los hogares, alejar a los niños de la escuela o comprometer una actividad económica. Asimismo, puede reducir la confianza en las instituciones responsables.
Coordinar a los actores en torno a un resultado común
Las dificultades locales suelen abarcar varios sectores. La inserción laboral depende de la formación, pero también de las oportunidades de empleo, el transporte y el acceso a los recursos económicos. La asistencia escolar puede verse afectada por la salud, la inseguridad o la carga de las tareas domésticas.
Por lo tanto, una intervención aislada corre el riesgo de que persista un obstáculo que limite sus efectos.
Las conclusiones de las evaluaciones recopiladas por el PNUD en 2023 ponen de manifiesto la importancia de coordinar los distintos niveles de gobierno, reforzar las capacidades locales y fomentar el diálogo con las autoridades nacionales.
La cooperación debe organizar estas complementariedades sin transferir a las comunidades responsabilidades para las que no disponen de los medios necesarios.
Medir los cambios y utilizar los resultados para actuar
Distinguir entre las actividades y las mejoras logradas
Un programa puede alcanzar sus objetivos de actividad sin producir todos los cambios deseados. La formación de los jóvenes constituye un logro; su acceso sostenible al empleo constituye un resultado que debe analizarse.
La medición comienza con una situación de partida, seguida de un objetivo, un plazo y un método de recopilación de datos. Según el sector, puede centrarse en:
La educación: la asistencia, los aprendizajes y la continuación de los itinerarios formativos;
El empleo: la inserción laboral y la estabilidad de los ingresos tras la formación;
El agua: la calidad, la continuidad y la accesibilidad del servicio;
La salud: el uso efectivo de la asistencia sanitaria y los obstáculos persistentes.
Los resultados deben analizarse en función de los territorios y los grupos afectados. Un avance medio puede ocultar el mantenimiento de importantes situaciones de exclusión.
Asimismo, es necesario examinar los demás factores que han influido en las evoluciones observadas. Una mejora no puede atribuirse automáticamente a una única intervención.
Hacer del seguimiento un medio de corrección
Los datos deben permitir revisar las decisiones cuando no se producen los efectos esperados. ONU-Hábitat presenta las revisiones locales voluntarias como un enfoque que vincula el seguimiento de los ODS con la planificación, la financiación y la coherencia de las políticas.
Esta función correctiva es esencial: explicar un retraso, identificar un obstáculo o reorientar un recurso forma parte de la responsabilidad para con las poblaciones.
Para la Asociación Mundial para el Desarrollo, cada compromiso debería poder ser objeto de seguimiento hasta alcanzar el cambio deseado: una necesidad identificada, responsabilidades definidas, medios disponibles y resultados debatidos con las comunidades. Esta interpretación se ajusta a su misión de contribuir a mejoras concretas, medibles y sostenibles de las condiciones de vida.
La 81.ª Asamblea General sitúa la confianza y el servicio a todos en el centro de su tema. La AMD considera que esta ambición se plasma en la capacidad de las instituciones y sus socios para explicar qué ha cambiado, para quién y en qué condiciones podrán perdurar estos avances.
Los compromisos globales adquieren su alcance local cuando las prioridades, los recursos y las responsabilidades permanecen vinculados hasta la evaluación de los resultados. Las comunidades deben poder participar en este proceso y constatar sus efectos en su vida cotidiana.
Morgan CHOKI